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La Relación De Los Dones Y El Fruto
Gálatas 5:22-25; Efesios 4:7-8

Introducción:

Los frutos del Espíritu difieren grandemente de los dones del Espíritu. Compara la lista de los frutos (amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, autocontrol) con los dones del Espíritu (servir, enseñar, exhortar, dar, guiar, mostrar misericordia y otros). ¿Ves cómo difieren? El fruto del Espíritu se relaciona a lo que somos. Los dones del Espíritu se relacionan a lo que hacemos. El fruto del Espíritu se relaciona al carácter. Los dones del Espíritu se relacionan a la conducta.

La confusión entre los dones del Espíritu y el fruto del Espíritu pueden obstaculizar el crecimiento espiritual y reducir el servicio efectivo para con Dios. La verdad central de este mensaje es que el Espíritu Santo produce en nosotros el carácter (Su fruto) y la capacidad (Sus dones) para servir a Dios en forma efectiva.

Objetivos de la lección:

  1. Distinguir entre el carácter espiritual y la conducta espiritual.
  2. Mostrar la relación entre tu relación con Dios y la relación con las personas.
  3. Revelar que los “dones” no son para las personas muy espirituales.
  4. Explicar que los dones espirituales son una necesidad para el creyente.

Definiciones de términos o frases importantes:

  1. Fruto – El “fruto del Espíritu” indicado en Gálatas 5:22-23 son aquellos hábitos bondadosos que el Espíritu Santo produce en el cristiano, dados en forma más breve como “bondad, justicia y verdad” (Efesios 5:9) (Unger’s Bible Dictionary).
  2. Gracia -  El don de la gracia es repartido a cada hombre, en forma suficiente para conocer la necesidad de cada persona y vencer los pecados carnales de la soberbia, envidia, celos, etc., pecados que son muy destructivos e influyentes en el andar cristiano. Cuando el pecado abundó, la gracia estaba disponible – Romanos 5:15,20 (Garner Baptist Commentary).
  3. Medida – Dios no da al Espíritu Santo “por medida,” porque el Espíritu Santo es una persona (no dividida) que mora dentro y sella al creyente por siempre; pero la gracia, el favor inmerecido de Dios, es medido o repartido, diariamente, está disponible según la necesidad del hombre.
  4. Dones a los hombres – La concesión de los dones carismáticos dados a los hombres en la iglesia comenzaron conforme a la promesa en el día de Pentecostés y duraron solamente hasta que la Biblia fue terminada y llegó a ser la regla perfecta y completa de la fe en la práctica – Juan 14:17,18; 16:7-11; Hechos 2:1-4; 1 Corintios 12:1-27; 13:13; Santiago 1:25.     

 

       I. Los Frutos Del Espíritu Se Relacionan Al Carácter

A. Gálatas 5:22,23 enumera los nueve frutos del Espíritu Santo. Ellos se agrupan en tres grupos iguales. Cada grupo se relaciona a nuestra necesidad en las tres áreas vitales de las relaciones humanas: nosotros, otros y Dios. El fruto del Espíritu en nuestras vidas testifica que Él está obrando en nosotros.

1. El fruto del Espíritu afecta cómo te relacionas a ti mismo. Él produce amor, gozo y paz en tu ser más interior.

a. El amor que es producido en ti por medio del Espíritu Santo es más que un afecto humano honorable. ¡Es el amor de Dios! La presencia de este amor testifica que realmente eres salvo (1 Juan 3:14). El Espíritu Santo hace que abunde en tu corazón como un hijo de Dios (Romanos 5:5). El amor es “un afecto grande y santo;” así como el amor es un don espiritual para el creyente, como don espiritual tiene que ser ejercitado, llevando mucho fruto, como la naturaleza.

b. El gozo del Señor que hay en ti es producido por el Espíritu. 1) Tú te gozas en la experiencia de la salvación (Isaías 61:10). 2) Tú te gozas al aprender la Palabra de Dios y conociendo a Dios en Su Palabra (Jeremías 15:16). 3) Tú te gozas con el simple pensamiento de Jesús (1 Pedro 1:8). El Espíritu Santo te provoca gozo en el Señor. Un fruto de servicio obediente a Dios y una vida santa, Lucas 10:1; 17:1-37 o gozo de estar rendido a Su voluntad y al testificar la bondad divina, Juan 3:29; 15:11; 2 Corintios 8:2 (Garner Baptist Commentary).

c. La paz de Dios gobierna a cada persona que está llena del Espíritu Santo. De hecho, la misma esencia del reino de Dios dentro de ti es tu experiencia de justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo” – Romanos 14:17. Paz uno con el otro (Garner Baptist Commentary).

2. Si tu corazón está lleno de amor, gozo y paz, esta es una prueba que el Espíritu Santo está obrando en ti para hacerte como Jesús.

B.     El fruto del Espíritu afecta tu relación con las personas.

1.      El Espíritu Santo te hace paciente. Su fortaleza te hace ser paciente y te hace soportar, incluso con gozo (Colosenses 1:11). La paciencia ante los males y el maltrato de otros, Efesios 4:2; 2 Timoteo 4:22; 2 Corintios 6:6 (Garner Baptist Commentary).

a.       El Espíritu Santo te hace amable. Una cosa es soportar, pero es diferente soportar con un espíritu amable. Lee Romanos 12:19 de vez en cuando. La “bondad” en el trato y el servicio brindado a otros, 1 Tesalonicenses 2:7; 2 Timoteo 2:1-24; Tito 3:2; Santiago 3:17; 2 Corintios 10:1 (Garner Baptist Commentary).

b.      El Espíritu Santo te hace bueno. No es lo bueno en el sentido de la ausencia de lo malo. Es lo bueno en el sentido de ser bueno para algo. Romanos 15:14; cuando brindas ayuda a aquellos que tienen necesidad, ganas buena reputación y eres una buena influencia en otros (Garner Baptist Commentary).   

2.      Si estás dispuesto a padecer y soportar pacientemente, sin cólera o deseo de venganza, para que puedas ministrar a aquellos que están a tu alrededor mientras tu padeces, esto significa que el fruto del Espíritu está naciendo dentro de ti.

C.    El fruto del Espíritu afecta cómo te relacionas a Dios. Él produce fe, mansedumbre y templanza dentro de ti.

1. La fe es confiar que Dios hará lo que dice, aun cuando no lo veamos o sepamos cómo obrará para cumplir Sus promesas.

a. Es aceptar la promesa de Dios y decir, “gracias,” antes que veas alguna prueba. Sin fe es imposible agradar a Dios (Hebreos 11:6).

b.  “Fidelidad,” perseverancia en la fe, seguir y continuar, confianza inalterable. Esta fe como “fruto del Espíritu,” se refiere a la buena fe o la fidelidad en los tratos con los hombres, respeto o consideración a los clamores justos, Efesios 5:9,10 (Garner Baptist Commentary).

2.  Mansedumbre no es debilidad, es la fortaleza disciplinada, poder sin soberbia, la humildad del corazón que gobierna las acciones.

a. Dios le pone un gran valor al “espíritu afable y apacible” (1 Pedro 3:4).

b. El Espíritu Santo lo produce en el creyente porque es el reflejo de lo que Cristo dijo, soy manso y humilde de corazón” – Mateo 11:29.

c. Benignidad, bondad, que no es fácilmente provocada, que está más lista a ceder que causar problemas, donde un principio moral no se involucra en preferencias, Gálatas 6:1; Efesios 4:2; Colosenses 3:12; 2 Timoteo 2:25 (Garner Baptist Commentary).  

3. La templanza es autocontrol. La persona que tiene desarrollado este fruto del Espíritu es más grande que uno que gobierna una nación o lleva a un ejército a la victoria (Proverbios 16:32).

a. La templanza es una de las ocho gracias a la cual el cristiano le tiene que poner todo su esfuerzo diligente para desarrollarla (2 Pedro 1:5-7).

b. El “autocontrol,” despierta confianza, crédito y respeto de otros, Hechos 24:25; 1 Corintios 9:25; 2 Pedro 1:6, uno de los siete frutos de la fe en el creyente que da una “entrada abundante” en el reino de Dios, 2 Pedro 1:11 (Garner Baptist Commentary).   

4. Un repaso de los nueve frutos del Espíritu hace claro que el fruto tiene que ver con el carácter – con lo que uno es. ¿Qué haría el Espíritu Santo si Él tuviera Su voluntad perfecta en tu vida? 1) Él produciría las gracias del amor, gozo y paz en tu corazón. 2) Él gobernaría tus relaciones con las personas para hacerte paciente, amable y bueno. 3) Él desarrollaría tu actitud hacia Dios para que ejercites tu fe, humildad y autocontrol.     

    II. Los Dones Del Espíritu Se Relacionan A La Conducta

A. Una persona debe ser lo que debería ser para hacer lo que debería hacer. Así el fruto del Espíritu Santo (que se relaciona a lo que eres) complementa de una manera hermosa los dones del Espíritu Santo (que se relacionan a lo que haces).

1. Los dones tienen que ser usados para servir a otros (1 Pedro 4:10-11). Si tienes el don de hablar, habla de Cristo. Si tienes el don de servir, sirve a las personas en el nombre de Jesucristo (Dorcas es un buen ejemplo – Hechos 9:36). También estudia Romanos 12:6-8.

2. Los dones no son un signo de muchísima espiritualidad; ellos no son una “insignia de méritos religiosos,” ellos son dados para ser usados.

B. El don está identificado por la obra que es capaz de hacer

1. La persona que maneja un ómnibus se llama conductor, la persona que cultiva la tierra es un campesino, etc. Un hombre que predica es llamado predicador.

a.  Si Dios te ha llamado a predicar el Evangelio, nunca estarás satisfecho enseñando en una clase de escuela dominical o cantando en especiales.

b. Habrá un testimonio interno que identifica, para el buscador sincero, el área en la cual él tiene que servir a Dios.

c. No pienses que cada creyente debería tener el mismo don que tienes para ser espiritual y servir a Dios.

2. El Espíritu Santo sabe que ministerios son necesarios en cada lugar. Así de esta manera soberanamente le da dones a los creyentes y los pone en la iglesia donde ellos pueden servir a Dios de una manera más efectiva. Ponte contento con Su elección, el tipo y el lugar de servicio.

C.    Los dones son reconocidos por los siervos de Dios

1. El apóstol Pablo reconoció que era el don de Dios que lo hizo un siervo efectivo de Cristo. Doy gracias al que me fortaleció, poniéndome en el ministerio” – 1 Timoteo 1:12.

2. Nótese que la fortaleza venía del que lo puso. Pablo fue dotado para la obra del ministerio antes que comenzara su obra en el ministerio (El llamado de Dios es la fortaleza de Dios).

D.    Los dones son esenciales para el servicio espiritual

1. Los cristianos están involucrados en una guerra espiritual. No podemos pelear de manera exitosa con los talentos de la carne.

a. Debe haber un equipamiento espiritual, fortaleza espiritual, para pelear con el enemigo. Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas” – 2 Corintios 10:4.

b. Coopera con el Espíritu Santo mientras desarrolla Su fruto dentro de ti, haciéndote el tipo de persona que desea que seas. Tienes que estar listo para preparar y servir mientras Él clarifica tu ministerio. El fruto y los dones te hacen capaz de servir a Dios.

 

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